Para empezar me gustaría decir que esto tendría que haber empezado a escribirse mucho antes. Sería más sentido, también más confuso seguramente, pero las cosas se me harían frescas para recordar. Guardo los recuerdos con cuidado pero al pasar el tiempo mis mismas ganas de a veces enterrarlos hacen que sean frágiles. Además de que ahora no se ni por donde empezar.
Creo que el comienzo de todo esto tuvo lugar en 1991.
Una “señorita” de tan solo quince añitos se involucraba casualmente con un tipo casado. Típica historia con final cantado; predecible y más de lo mismo. Producto de una borrachera, un faso o ganas de ponerla derivaron en que la piba termine teniendo sexo casual con el señor. Resumiendo, no se si por un forro pinchado o por calentura pura la mina termino con un atraso confirmado en embarazo. Imagino que entre llantos y algún pensamiento del tipo “mi vida es una mierda” decidieron ella y toda su familia que debía darlo en adopción, seguramente considerando abortar también. Algo de lo que él nunca se enteró.
Por alguna casualidad de la vida o simplemente porque este tipo de cosas pasan todos los días había una pareja buscando adoptar y después de cuadrar todo, ella vivió su embarazo en otra ciudad, cercana, hasta dar a luz a una nena.
Como verán nunca me la hicieron fácil. Me llamo Anabell y acá estamos. La historia empieza así.
Llegué a las vidas de mis viejos adoptivos que estaban más que felices de tenerme y me esperaban hacía mucho tiempo. Por algo caí acá… Me crié con mi abuela, protagonista en mi vida también, que siempre me cuidó mientras mis viejos trabajaban. No creo que le haya dado muchos problemas, por lo menos eso me dicen. No entiendo bien a la gente que dice que se acuerda todo de cuando eran chicos. Tengo recuerdos si, pero no se si son suficientes como parar armar algo. Me acuerdo de mi primer casa y mi primer perro, una cocker spaniel que se llamaba Pimpi. Me acuerdo de los domingos de verano a la mañana cuando encontraba bombuchas a medio inflar que los vecinos tiraban a mi patio. Me acuerdo de un día que tenia fiebre y la alfombra de salita de seis del jardín. No existen memorias sin Marina, mi mejor amiga del barrio. Me acuerdo de Ivo, otro vecinito y compañero de jardín. Me acuerdo de estar mirando Tomates Asesinos y que se me caigan no uno sino dos dientes.
Después de eso no se si me acuerdo muchas cosas más. Mi mamá inventando cuentos y mi papá jugando.
Me es muy raro pensar en todo esto después de tanto tiempo. Los años fueron pasando y nunca entendí muy bien porqué, pero mis viejos perdieron ese departamento y nos tuvimos que mudar. Nos fuimos a una casa más grande y antigua, con mucho patio. Al poco tiempo Pimpi murió y sé que lloré mucho, pero no me acuerdo bien. Me regalaron una labradora negra para compensar la pérdida y de eso si me acuerdo. Me subí al auto cuando mi mamá me fue a buscar al colegio y me estaba esperando envuelta en una mantita. Era tan linda y suavecita. Claro, a esa edad nadie me explicó el significado de albino… Así que mi perra negra se llamo Albina.
En el colegio nunca me destaqué y nunca me importó mucho tampoco, seamos sinceros. Mis doce años de primaria y secundaria los hice en el mismo instituto, sumándole dos de jardín, pasé casi quince años en ese lugar. Me llevé muchas cosas; amigos, hermanos, profesores que quiero, risas, llantos, vergüenzas, orgullos y por momentos ganas de quedarme para siempre. Aunque quise irme y no volver a pisarlo nunca más y a veces tengo ese sentimiento, no puedo negar que fue y es una casa en la que encontré las hermanas que nunca tuve. Creo que es medio obvio aclarar que sí, que soy hija única y estoy bastante contenta de que así sea.
No sé que decir exactamente, porque esperé mucho para escribir esto. Además se me hace un poco egocéntrico escribir una especie de autobiografía y no siento ser así, pero por alguna razón necesito dejar escrito en algún lado todo esto. No tengo idea de si alguna vez alguien va a leer lo que escribo pero el simple hecho de escribirlo ya es un crecimiento para mí.
Tratando de contar todo, ahora que lo pienso, ni siquiera se cuando todo esto se empezó a enredar, y cuando digo todo esto quiero decir; mi vida.
Con el karma de mi madre biológica quedando embarazada de algún flaco que es el día de hoy que no sabe que existo podría esperarme cualquier cosa, y la verdad es que a pesar de que tengo mala leche no dejo de sorprenderme. ¡Un aplauso Anabell! ¡Siempre encontras la manera de hacerme reír cuando cagas todo! Jaja, ¡Yo también me cagaria de risa si no fuera porque lo que me pasa, me pasa mi, la puta que me parió!